sábado, 5 de enero de 2019

Mi historia

Me voy sin un adiós, espero que cuando vuelva reconozca a la gente con sus nuevos disfraces, cómo reconocí a los hombres, a las mujeres no, 
me dijo una gitana que yo tenía un prostíbulo que por eso las dos mujeres que me acompañaban regalaban mi ropa, porque yo era mala con ellas, cuando me dijeron eso comprendí por qué me llamaban las mujeres y el basilisco prostituta, me voy sin un adiós en una noche sin estrellas.

Mi historia

Ese día que vi frente a frente a ese hombre que me odiaba tanto, sentí el deseo de correr, no quería que ese hombre me abrazara, cuando estaba a solas con el basilisco comprendí que estaba tatuada de las caricias de mi amante, el dios griego, el basilisco lo veía, se volvía loco, me decía que vivía con un muerto, yo pensaba, cómo lo ve si el no está muerto, hasta el día que quiso pegarme y soñé que estaba encerrada en una hacienda, que lloraba por un hombre, yo comprendí que lloraba por el dios griego, pero lo había bloqueado porque mi mente lo puso a Judas como que lloraba por él porque le temía y tenía que enfrentarme a él y mi venganza era que me amara, que llorara por mí, asi fue, a el basilisco vivir y morir en la casa que me encerró, a el dios griego mostrarle los cachos que cargaba, para que sintiera lo que sentí, regrese en busca de esos parásitos para vengarme.

viernes, 4 de enero de 2019

Mi historia

Yo tenía siete años, estaba en el jardín cuando oí a mi tía que estaba en la puerta decirle a un señor, él vive en esa casa verde, al señor irse me acerque a la puerta y vi la casa, mi actitud dejó a mi tía sorprendida o tal vez no, porque ella sabía, entendía cosas, en la tarde cuando me voy a mi casa llevaba un coche con una muñeca, salimos de la casa, pasamos dos casas, cruzamos la calle, antes de llegar a la esquina cruzamos la calle y subimos la acera, llegamos al frente de la casa del hombre que nombró mi tía, era una casa colonial, vi la entrada, yo no quise seguir llevando el coche, seguimos, la que me acompañaba lo llevó, al día siguiente, siete de septiembre, entré a un cuarto, agarré a la muñeca, pero algo sentí, dejé a la muñeca sobre la cama y fui a una sala que tenía ventanales, me asomé por el lado izquierdo, esperaba pero no sé qué, al fin era un carro fúnebre, mi padre se fue y el coche y la muñeca. a los trece años me dio el sarampión, en Samana Santa como a las doce del Miércoles Santo tocaron en la puerta, pregunté quién toca, María me respondió un hombre buenmozo, le pregunté a qué vino, María me respondió, vino buscando a mi tía, le dije, María, pregúntale el nombre, pero no le digas que yo pregunté María, me dijo el nombre. A los catorce años me mudé una tarde de casa, enfrente vi un hombre, llamé a una de las que me acompañaban y le pregunté quién era este hombre, lo vio y me dijo, ese es, me dijo el nombre, él estaba hablando con un señor, vi que estaban despidiéndose, crucé la calle, él me vio, me dijo, eres una muñeca, de quién eres familia, le respondí, sé que pensó que iba ser suya por ser de quien soy familia, pasaron los días, un domingo pelearon dos putas, eso fue un escándalo que duro hasta la madrugada, hasta una ambulancia porque una aborto, la mujer no regresó a la casa le tuvo miedo a la otra puta, pasamos el lunes encerradas en el cuarto, antes de las doce nos dijeron, vamos salganse de mi casa a todo gañote, le daba golpes a la puerta del cuarto, nos paramos en el puente, yo estaba en shock, yo pensaba en los niños, estaba de espalda, no reaccioné, el hombre estaba a mi lado, les dijo a las mujeres busquen una casa, no sé cómo llegó, cuándo ni como se fue, eso fue un misterio, estamos al lado de la casa, por él dormimos esa noche en una casa, lo volví a ver, el siete de septiembre, esa noche tenía catorce años, estaba acostada con él en una cama pequeña, en una habitacion sin luz, no nos desvestimos, al día siguente mandó una cama grande, volvió al mediodía, la hermana lo llamó, él se vistió, cuando me vio se asombró, daba un paso para la puerta y se regresaba, desde la puerta se detuvo, no quería irse,
en la noche regresó, me dijo, Morella tú me asombras, nunca me había pasado eso con una mujer.
Pasaron los meses, una noche llegó tarde, yo me hacia la dormida, me veía mientras fumaba, él me abrazaba como marcando sus huellas en mi cuerpo,
no sabía cómo me iba vengar de él, dejaba la pistola debajo del colchón, un día la agarré, pensé en matarlo y a mí, pero como una voz me decía que no,
un veinticuatro de diciembre, me encontré frente a frente con la mujer, ella me dijo algo, no sé que dijo, porque frente a mí estaba un cuadro con una cama, en ella estaba una pareja abrazada y una ventana, al rato él llegó, le dije, dile a tu mujer que no repita esta historia, que ella no sabe con quién está metiéndose y eso no son celos, vigila, él me veía con su mirada tan llena de mí, una noche vi el carro en el puente, me acerqué, me dijo, vente, abrió la puerta del carro, salimos, fuimos por una carretera en un terreno grande nos paramos, se acercó a mí, me dijo, no quiero ir a esa casa, busca una casa, yo he buscado, pero no te han gustado a ti, le respondí voy a buscar, pero yo estaba como esperando algo, en ese momento no sabía que no entró en la casa, pasaron los días, meses, un día me dijo una de las que me acompañaban, mañana nos vamos para la capital, ese día se había mudado el basilisco al lado, yo estaba pendiente de mi amante, en la noche me asomé a la puerta, estaba una mujer en la puerta de la casa del lado, ella se acercó a mí, me dijo, mira en esa casa está un señor que te esta llamando, tiene rato aquí, le di las gracias, cruce la calle, esa noche nos despedimos, él me dijo, que su hermana se habia ido para Colombia, al día siguente estaba yo en una casas al lado de su hermana, a los meses ya me había casado, lo encontré, me dijo, como bruja fallaste, no he visto nada, le respondí, vigila, esta noche la vas a encontrar con otro, él me preguntó, ¿lo voy a matar? Le respondí, no tres tiros y se va escapar por una ventana y recuerdame, acuérdate quién soy, se fue pálido, al día siguente a las cinco, oía los rumores de lo que había pasado y se reían y yo me vengué.


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Mis dias

Sucumben mis días carcomidos por el hastío, 
soy una perra sin dueño, 
solo hay frío en este corazón, quiero que detenga su marcha, 
de repente para librar mi alma de esta cárcel de huesos, sigo plantando poemas sobre mi hastío.

Ahora

Aquella noche yo sentí que llevas mi molde, aquella noche vi tu mirada tan llena de mí, aquella noche fueron tantos, tantos los momentos que viví en ti, que no puedo olvidarlos, fueron tantos, tantos los besos que te di que los siento tatuados en tu piel, fueron tantos, tantos los momentos felices que no sé como me contengo para decirte te amo, 
siempre te he amado, no no te lo digo ahora, no me amas.

¿Todo está perdido?

Me pregunto, ¿todo está perdido? O yo soy la perdida en este carnaval de la vida, busco en el baúl de los recuerdos y veo que siempre voy disfrazada de tristeza, quiero disfrazarme de mariposa y volar, volar.

jueves, 3 de enero de 2019

Tu presencia

Que breve fue tu presencia
en mi hastío, que breve fue tu presencia en mi cama, me sangra hoy tu recuerdo como espina en mi corazón, no apagues para siempre mi corazón herido, 
estoy en la prisión de tu silencio.

Amontona

Caen las hojas y el viento las amontona y se olvida y sigue pasando, hay una gran desconocida que viaja siempre con nosotros, que esclavisa y libera, es la misma que ata, es la misma que emancipa, que te lleva por la senda del desierto o el oasis, ella es la mente, sigo lo que me dicta mi alma, porque el mal se disfraza de el bien.

En puertos lejanos

Cuántas veces en puertos lejanos soñé que volvías a buscarme, en esos momentos de embriagues de amor vivía como un barco sin rumbo, en ese mar de la vida que me alejaba de ti, es tan largo este olvido, aún sigues en mi alma, voy dejando rastros de mi dolor sobre las olas del mar del mundo.

Pasaste

Pasaste por mi casa con ella, goza tu vida con el alma entera, rompiste el cristal de mi ensueño, manchaste mis rosas, 
y si un día se te cruza la tristeza recuerdame con el alma entera, me quedé empeñada de nostalgias, 
en medio de la agreste soledad espero a la muerte.