lunes, 21 de enero de 2019

Hiedra

Soledad llena de soledades recodos con musgos, la flor bebía el rocío, aguas que sueñan al alba entre ríos de pasión donde fluyen letras
en cataratas de auroras
para esconder la desesperanza que la vida avizora, te busco como el río busca su cauce
para seguir su camino, eres la hiedra que se enredó en mi alma y te adueñas de mi existencia, un te quiero perdido en la distancia.

Manteles

El día tendera sus manteles en el suelo, el tiempo sigue escurriendose tan rápido, 
yo me quedé a mitad de camino, te dejé que siguieras el tuyo, yo llevaba una rosa en mi cabellera como guardando una primavera negándose a morir, estoy entre lo amargo y dulce de mis sentimientos sentada en la orilla del rio, en la infatigable corriente del rio fluye el tiempo, se posan las golondrinas del olvido en mi hombro, ¡ay ya no puedo más! ¡Cielo, piedad, no puedo con el peso de mis culpas!

Ella

Estaba hablando con mi familiar sobre el hombre que me entregó la casa, ella me comenta que él estaba obsesionado con ella, 
el suegro de ella había dicho que no lo dejen salir solos porque él se había dado cuenta, ella me dice que quiere saber que le pasaba con ella, yo creo que ellos eran esposos porque cuando él se enferma, él no solo confundió el nombre de mi familiar, estaba hablando de esa que el recuerda de otra vida, el estaba recogiendo sus pasos.

domingo, 20 de enero de 2019

Vela que ondea

Sentada mirando la otra cara del silencio, he bajado el telón de mi tiempo perdido, vela que ondea
hollando en los escombros de mi vida, busco tu recuerdo que se perdió entre las cenizas del tiempo, silencio que habla, 
mis manos te escriben desde un lápiz balbuceante y fugaz locura que embriaga mis sentidos.

Un año más

¿Por qué vuelves a mi memoria? Triste recuerdos de este desierto corazón, 
hoy mi alma quiere ser un ruiseñor para cantarte
en esta noche que se cumple un año más de tu partida, las más sincera y ardinte confesión sube a mis labios. No puedo besarte. No puedo abrazarte, aunque mis ojos no puedan verte puedo verte con los ojos de mi alma, sí puedo verte con mi corazón, con mi mente, 
extraño esas conversaciones sin hablar, esas miradas de comprensión, dos almas que se amaban, dos almas aunque se alejen no se pueden olvidar.

Agonia

Contemplo la sucia flor de mi agonía, voy a hacer de mi cadáver el último poema, fui guardando en las nubes de mis manos tus besos, para con ellos hacerme mi mortaja, yo escribo sin encontrar asilo en mi quebranto, para decirte repriento mi llanto, tan solo, ¡Adios!

Murcielagos

En las madrugadas caían los murciélagos en picado en la habitación, horas triste de espera, las palomas blancas se posan en las ramas, cae todo al fondo del tiempo, como el barco que se hunde apagando sus luces las palabras no son sino piedras rodantes ante la mirada de esta pendeja, 
cae la noche para dar paso al día encerrada en la jaula de mi destino, veo pasar ante mis ojos todo lo que no vi en su momento, caí al fonde de mí misma a lo más bajo, caen mis lágrimas y el frío hace su gruta de huesos, cae mi corazón en pedazos, caen las cenizas de mi amor por ti, caen los pétalos marchitos de las flores de mi jardín, caen como cáscaras los años.

Aromas

Mis manos se calientan al son de las teclas y letras, me siento como en una selva, se despierta mis instintos de leona, grité al aire, no respondiste, agonizo en silencio, ni una palabra de aliento me diste, 
me huele a olvido, tú sabes que soy como los animales, bueno yo soy una perra
yo olía el aroma del hombre que buscaba a los siete años, a los trece presentí su presencia y su aroma llegó a mí, la del dios griego y si Judas se perdía yo lo encontraba, vivíamos en pueblos diferentes, veía a un señor que es locutor, me llevaba el aroma de Judas, un dia nos encontramos con el locutor, le pregunté, ¿tú lo conoces? Me respondió, sí, vivo en una casa de él y las emociones huelen.

sábado, 19 de enero de 2019

Yo encerré a mi corazón,

Envidio a todo aquel que el amor a encontrado, yo encerré a mi corazón, 
quiero despertar de esta pesadilla, mi corazón poeta muere lentamente, mi alma grita clemencia entre las tinieblas del dolor, ¡ay la vida y la nada!

Recuerdos míos.

Me parece verte regresar con el adiós, yo no sé si es pecado adorarte, fue difícil aprender a no estar contigo, 
borrar tu huella en mi piel, 
sé que tus insomnios están llenos de recuerdos míos.