Mis ojos caminan por las calles de mi pueblo, esa mañana iba llegando a una esquina vi a un hombre que iba en una moto grande, él iba a gran velocidad, sentí escalofríos, a los días me asomé a la puerta vi que el hombre estaba pintando el frente de la casa de al lado, volví a sentir escalofríos, me pregunté por qué que siento esto, he reconocido a dos hombres, el dios griego y a Judas, pero este no sé quién es. Al día siguiente se mudó, esa noche nos despedimos el dios griego y yo, bien temprano nos fuimos a la capital, regresamos el dos de enero, en la noche estaba en la puerta y me vio uno de los hombre que vivía en la casa, me dio el Feliz Año así fueron pasando los ocho hombres y el último era el basilisco, yo lo veía, pero no sabía quién era, estaba segura que no había tenido una relación amarosa con él, pasaron los días me di cuenta que me admiraba y odiaba, un dia me dijo, ¡vamos a casarnos! Le respondí que sí, siempre nos veíamos en la puerta no habiamos estado cerca, al estar solos me di cuenta de que el ave se le desmaya en el vuelo y que no le gustaban las mujeres, nos casamos como al mes, una de las que me aompañaban le dijo que yo amaba al dios griego, empezó a insultarme, una tarde me iba a pegar, al ver su mirada me dolio la cabeza,
esa noche me desperté gritando llamando a mi madre, soñando que un hombre con una lámpara en la mano me sacaba de un catre desnuda, me agarraba de un brazo, abría la puerta, cuando salí, cerró la puerta, tuve ese sueño tres veces, en el último le vi la cara, era el basilisco, cuando me quedé sola en la puerta vi un hombre que estaba en la esquina con una capa, caminé hacia él, me puso la capa por los hombros y corrimos, llegamos al centro del pueblo, me llevó a su casa, me salí de su casa escondida y llegué a una casa, una donde había dos mujeres, por eso es que el dios griego, Judas, el basilisco y el hombre que me ayudó los vi con los ojos desorbitados, cuando se murió el que me entregó la casa, soñé con él, me dijo que Judas que era un abogado y el basilisco hicieron que encontrara al dios griego con otra en mi cama, por eso es que él me recordaba haciendole arepas, debió ser muy bonita mi vestamenta para que me dijera que me vestiera así.

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