sábado, 12 de agosto de 2017

Salome y Jesus 8

—Nicolás y yo tenemos un secreto, ya nos vamos —dijo Salomé.
—Salomé, espera que me tome mi café —dijo Nicolás.
—Yo si me voy, quiero dejar todo listo —dijo Salomé.
—Cómo es eso, ¿qué quieres dejar todo listo? —preguntó Nicolás.
—No me hagas caso —respondió Salomé.
Caminó al salón de la costura, metió en una cesta grande las cajas que forró y caminó hacia un lugar en el patio y empezó a llenar las cajas con dinero, Nicolás llegó a su lado.
—¿Cuál es el apuro, Salomé? —preguntó Nicolás.
—No sé, quiero ver las caras de alegría al ver este regalo —dijo Salomé.
Al rato salieron y caminaron y en uno de los corredores vieron a la señora Carmen, Salomé sacó una cajita de la cesta que traía Nicolás y se la dio.
—¡Ábrala! —dijo Salomé.
La señora la abrió, se le pusieron los ojos como dos huevos fritos.
—No puedo creerlo —dijo la señora Carmen.
—Tienes que creerlo, eso es un milagro —dijo Salomé.
—Gracias, Salomé, para comprarme mi casa y ponerla a nombre de mi hijo —dijo la señora Carmen.
—Mujer, no hagas eso, ponla a tu nombre, tú sabes cómo es la vida, después te saca de ella —dijo Salomé.
—Es cierto lo que dices —respondió la señora.
Siguieron dándole a cada uno una cajita, Rocío estaba regando las plantas.
—Qué es eso que llevan en la cesta —dijo Rocío.
—Regalos —respondió Salomé.
—¿Quién cumple años? —preguntó Rocío.
—Nadie, solo quiero darles un regalo a todosSaco una cajita y se la entregó.
—¡Ábrela! —Pidió Salomé.
Rocío la abrió.
—¿Esto es para mí? —preguntó Rocío.
—Claro, este es mi regalo para que te compres la hacienda de mi padre, que te gusta tanto —dijo Salomé.
—Salomé, ¿estás regalando tu dinero? —preguntó Rocío.

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