Todos se rieron.
—Esa sandia es muy grande para ese viejo, después se quedan solos, creen que los años no pasan —dijo Salomé.
—Te refieres al trasero —preguntó Elena a Salomé.
—Sí —respondió Salomé.
—Vamos a hacer un hervido —dijo Salomé.
—Qué sabroso —dijo Juan.
En ese momento llegó Alfredo, trajo a dos heridos, se vino porque llegan pocos heridos.
—Quédense en la cocina que nos perdemos de lo que hablen —dijeron Amparo y Rocío.
—Pasamos más tiempo en la cocina que en otro lugar —dijo Salomé.
—Voy a avisarle a Petra que llegaste —dijo Salomé a Alfredo.
Corrió por los corredores gritando llamando a Petra.
—PETRA, ¿DÓNDE ESTÁS?
—Ya voy, estoy recogiendo unas flores —respondió Petra.
Salomé llegó donde estaba Petra.
—En la cocina está Alfredo —dijo Salomé, Petra corrió y Salomé la
siguió, cuando llegó Salomé a la cocina vio que estaba Raúl, se
saludaron.
—Que crees tú de que dicen que hay vida después de la muerte —preguntó Amparo a Raúl.
—La gente dice que ven a sus familiares fallecidos —respondió Raúl.
—¿Será por los medicamentos? —preguntó Amparo.
—No, hay veces que no los hemos medicados y ven cosas —dijo Raúl.
—Había una señora que trabajaba en la hacienda y yo le decía que sí hay
un más allá, ella me respondía que no creía, yo le insistía que si
había vida, le dije Dilcia y cuando te mueras te puedes comunicar por
los sueños, la señora se murió y a los tres meses tocaron a la puerta, era
una señora llamada Dilcia que me dijo "anoche soñé que la señora Dilcia
me dijo que viniera a verte porque está muy preocupada por tu tos," me
asombré porque si estaba preocupada por mi tos y la señora con el mis
nombre y a la misma hora que se murió llegó la señora a contarme el
sueño —dijo Salomé.
Amparo se quedó asombrada.
—¿El mis nombre? —preguntó Amparo.
—Sí y a la misma hora que murió, a la una de la tarde, hay cosas asombrosas en el mundo —respondió Salomé.
—Y lo de la tos, tenía una amiga, un dia fui a su casa y su madre me
oyó toser, me dijo, eso es frio en el alma, eso es por el abandono, ese
dia pensé, este frio se va para el carajo y así fue —dijo Salomé.
Todos estaban reunidos, de repente empezó a temblar fuerte, los
animales alborotados, salieron al patio, otros corrieron a buscar a los
muchachos.
—Se acabó medio país —dijo Alfredo.
El bebé de Salomé
lloraba, Amparo se arrodilló, otros se abrazaban esperando el fin del
mundo, la gente gritaba en la calle, "más miseria para el país" pensó
Salomé.
—¿Qué es eso? —Se preguntaron.
Se quedaron en silencio, era un tropel de caballos y gente gritando, todos se quedaron en silencio.—Voy a salir —dijo Salomé.
—No, no salgas —dijeron los demás.
Salomé corrió a la entrada de la hacienda, vio que la gente venía hacia
la hacienda y vio a su ser amado, él saltó del caballo, la alzó y la
estrechó en sus brazos, ya todos habían salido, Petra corrió a los
brazos de su hermano, Jesús cargó al bebé.
—Qué lindo mi sobrino —dijo Jesús.
—Es tu hijo —respondió Petra.
—Amor sigue con tu sueño —dijo Salomé.
—Qué bueno que hicimos bastante comida —dijo Rocío.
Ese dia volvió a temblar, los visitantes siguieron su camino, Salomé se
quedó en silencio, buscó unas telas en el salón de la costura y se
sentó a coser, Rocío llegó hasta donde estaba. —Ven es tarde —dijo a
Salomé.
—Ya voy, no quiero pensar, quiero dormir y no despertar —dijo Salomé.
Rocío se fue y Salomé forro unas cajas con lo que cosió,
terminó y las dejó ordenadas, salió del salón y Rocío la estaba esperando.
—Vamos a sentarnos en las hamacas —dijo Rocío.
—Voy a dormir, tengo que levantarme temprano —dijo Salomé y siguió a su
habitación, su bebé estaba dormido, lo besó, se bañó y se acostó, pensó
"esta noche se me despertaron mis ansias de mujer, los celos, ¡carajo,
no puedo sentir nada!" Se volteó y se quedó dormida.
Los gallos cantaron, Salomé se levantó, caminó hacia la cocina, ya estaba en la cocina Rocío.—Discúlpame mercurio retrogrado me puso triste —dijo Salomé.
Nicolás entró a la cocina.
—Buen dia bellezas —dijo él.
—Buen dia buenmozo —dijo Salomé.
—Buen dia buenmozo, ¿qué haces levantado tan temprano? —dijo Rocío.

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