sábado, 12 de agosto de 2017

Salomey Jesus 8

—Si nos lo regalaron, nosotros regalamos —dijo Salomé.
—¿Quién les regaló? —preguntó Rocío.
—A mí no me regalaron nada, el mérito es de Salomé —dijo Nicolás.
—Tú también, porque tú lo sacaste —dijo Salomé.
—Vamos a apurarnos porque tengo muchas cosas por hacer —dijo a Nicolás y él siguió con la cesta entregando las cajitas, Salome se acercó al joven que ella llamaba Milagro.
—Recuerdas que el día que cantó Adalberto te dije que te iba a dar una sorpresa, pues aquí está, ábrela —dijo Salomé.
—Caramba, jamás me imagine que esta era la sorpresa, gracias, siempre estaré agradecido por este gesto tan lindo —respondió él.
Salomé cargó a su bebé, se sentó en una hamaca y se meció en silencio, al rato pasó Petra.—Te entrego mi hijo, ¡cuídalo! —dijo Salomé a Petra.
Caminó hacia su habitación, se bañó, se vistió de hombre, metió un vestido y unos zapatos en una alforja, caminó a la cocina, en una servilleta amarró un trozo de pan, lo metió en la alforja y salió a la caballeriza, en ella estaba Cipriano.
—¿A dónde vas Salomé? —preguntó Cipriano, ella ensillando a un caballo,
—Ya vengo —respondió ella y salió.
—Cipriano, ¡síguela! —Ordenó Amparo, Cipriano ensilló un caballo y la siguió, pasaron los días y nada que aparecían ninguno de los dos, a ocho días apareció Cipriano triste.
—Salomé desde que salió de aquí no descansó hasta que llegó a una casita donde se bajó del caballo, se sentó en una hamaca, un señor se llevó al caballo donde estaban otros y le dio pasto, al rato siguió, en la noche se detuvo en una casita, me imaginé que llevaba dinero y pagaba por descansar, en la madrugada salió, llegando al pueblo se detuvo en la orilla del rio, se quitó la ropa de hombre, se calzó el vestido, se quitó las alpargatas y se colocó los zapatos y se dirigió al centro del pueblo, se bajó del caballo y corrió hacia la muchedumbre y como una tigresa brincó contra Jesús y ella murió en los brazos de él y después cayó él.

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