Una de las señoras llamó a Salomé, le dijo que llegaron heridos, Salomé corrió, cuando llegó se arrodilló y abrió los brazos.
—¿Dios dónde estás? Ya casi no hay medicinas. —Y lloró.
corrió Nicolás detrás de ella.
—Salomé, no te derrumbes, aún no ha pasado el entierro de Dios —dijo Nicolás.
—Estoy al limite —respondió Salomé— si hoy el cielo no me hace un
milagro me rindo, no puedo ver a tantos seres sufriendo, con las
medicinas al menos se les calma el dolor.
Salomé se acercó a un herido, cuando la vio en medio de su dolor la
admiro, ella lo miró, pensó: "ay se va a morir" la saca de sus
pensamientos la voz de Petra.
—Salomé, llegó tu padre —dijo Petra.
—Sigue aquí, ya vengo —respondió Salomé.
Corrió por los corredores, llegó a la sala, el padre la vio.
—Salomé ¿por qué lloras? —preguntó a Salomé.
—Padre, porque tenemos heridos y casi no nos quedan medicinas —dijo ella.
—Bueno voy a resolver tu problema y luego voy con estas matronas —dijo el padre.—En la hacienda hay un muchacho que
estudiaba medicina, no pudo seguir con su la carrera —dijo a Salomé, la
agarró de la mano y la llevó hasta donde estaban dos empleados que lo
acompañaban.
—Díganle a Raúl que venga y que se traiga todas las medicinas, bueno él sabe, apúrense.
Salomé y el padre regresaron a donde estaban los heridos, al ver a Salomé se alegró.
—Milagro conseguí esta medicina para este joven, ya está calmado —dijo Petra.
—Petra, ya viene la ayuda que pedí —dijo entusiasmada Salomé.
Llegó Raúl con las medicinas en una carreta, Nicolás lo siguió por lo
corredores, Raúl examinó al más grave, Salomé pensó "voy a terminar con
el problema con Eleonra y su amiga" y volvió a la sala donde aún estaban
las mujeres, se acercó a una mesa donde estaba una caja dorada, la
abrió.
—Mira Eleonora, esta que ves aquí es tu madre, es negra, el
color que tanto odias, eres negra y tu alma también, tu madre trabajaba
en la casa de mi abuela, tu madre un dia desapareció, mi abuela estaba
embarazada, se quedó contigo, odiabas a mi madre porque todo lo querías
para ti, a mi padre lo arruinaste porque no te amo, él sabía quién eras,
ahora quiero que me digas, quién era la mujer que mataste para culpar a
mi padre, hay muertos que no descansan hasta ver a su asesino pagar
por su crimen y ella es una de ellas, yo la veía a tu lado, te lo
decía, pero tú no le tienes miedo a nada, lo que te corre por las venas
es mierda.

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