Perdida en el tiempo tejiendo poemas, estoy en aquella pequeña alcoba donde te entregue mi vida y tú la guardaste en un bolsillo roto y se te perdió, me dejaste sola, no regresaste porque no podías entrar por la puerta por los cachos, no puedo desahacer los nudos de mi mente para seguir tejiendo poemas con hilos de oro, como tampoco puedo deshacerlos los del viento,
en qué envase guardo mi esencia, ya el viento eligió a los árboles para tumbarles sus hojas secas.

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