El viento toca la puerta, el frío se cuela por las rendijas, olas que gimen desde que me morí desde en el sueño no he soñado más contigo, mi alma dejó de llamarte, no sé por qué te llama si no te quiero, la vida me prestó a ti para disfrutarte y más nada, nada es mío, solo las pantaletas que calzo, triste miro las estrellas.

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