Las palabras no dejan de brotar de mi alma como semillas que voy esparciendo por los caminos, bendita la caída que me hizo mirar al cielo,
bendita la tormenta que hizo mis raíces más fuertes, los riachuelos que se formaron cerca de mí, formaron el manantial de mi memoria, cuando busqué a el cielo sentí mi elevacion.

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