viernes, 26 de enero de 2018

Presa

Y te dejé marchar sabía que te ibas con otra y que ella solo llegó a borrarte mis caricias, mis lagrimas rodaban calientes por mis mejillas, era lo único cálido esa noche gélida, por qué me abrazo a tu recuerdo
ahora que estás tan lejos
en ese más allá, su boca que era mía ya no me besa más, me dejas un mundo de silencio otra noche gélida mis manos te escriben un poema a tus ojos negros como mis penas, que me persiguen cómo perros de presa.

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