Cómo pude renunciar en el breve tiempo en que pestañee, camino por los
paramos de la vida, aterida, pálida, ojerosa, oliendo a pobreza, frágil
como un sueño de un momento, mi descanso mi muerte y mientras llega, me
acuno en los brazos de mi locura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario