La brisa me atrapa con su velo y siento tu
presencia, quedaron en mí tus huellas, invoco cada instante el tiempo
donde nace el abrazo que nos amarra, tus manos mensajeras de un amanecer
henchidas de ternura, me fundo en tu recuerdo, las horas se marchan con
su infatigable sino y aquellos tiempos jamás han de volver.

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