En esta mañana sentada en mi columpio te extraño, perdido entre nubes
crucé el abismo que nos separa, no te encontré, cierro los ojos y con
los ojos del alma miro a un hombre que cabalga en un caballo por la
llanura y el rio estático que fluye cuando lo miro, mi corazón da un
vuelco, el hombre avanza hacia a mí, pero el rio no lo deja pasar, dejo
de verlo y se detiene, el hombre se acerca a mí, siento su aroma, le
toco su rostro. Le dije: cómo pude olvidarte con otro amor, sus lagrimas
mojaron mi rostro.
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