Cartas que dejé en el olvido, en mi alma, nunca las quise leer, me
ciegan mis ojos las lagrimas lastimando a mi corazón, lagrimas con sabor
de abandono, la muerte me visita, lee mis poemas y me dice, debes
escribir poemas alegres para cuando vuelva a visitarte. Le respondí.
Creo que nunca conocí la alegría, así que conformate con lo que escribo.

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