Supiste que lloraba y sé que te reíste, el rio y yo somos eso, nada, el
rio se secó y yo seguí por el ancho cauce, mis pensamientos se vuelven
rio, la sed me ataca, mi corazón repleto de desengaños, el miedo me
invade, tengo alas pero no puedo volar, cierro los ojos y miro las
diademas del viento, al final de mi caminar estas tú en la nada, para
qué te necesito, ahora no me digas nada, sigue tu camino, déjame sola.

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