Una tarde gris llegaste, yo era una mariposa acabada de salir del
capullo y con tus manos manchaste mis alas, que hermosa era la vida
antes que tú llegaras errante bajo la neblina, el viento me preguntó
¿de dónde vienes? Le respondí, ¿no oyes a mi alma que está llorando? Él
me respondió: Calma, abre tus ojos, no estás sola en la tormenta. De
repente salió el sol y mis alas estaban más lindas. ¡Oh qué colores
hermosos! El viento me dijo: ¡Qué hermosa eres!

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