miércoles, 6 de agosto de 2014

Las golondrinas vuelan por mi jardín, dejan oír sus trinos, se posan en las ventanas, en los aleros, mis ojos las siguen vuelan, vuelan, no sé de donde llegó la piedra que hiere a la golondrina, corro, oi su llanto y dice, no quiero darme por vencida, seguiré cantando.

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