sábado, 16 de marzo de 2019

El maligno.

Cuando la gente se aleja de mí los dejo ir, sé que su parte terminó en la historia de mi vida, cuatro ángeles bajaron a ayudarme a enfrentarme a el basilisco, ellos no pudieron domar a ese ser maligno.

En la cama

Cuando yo empecé la relación con el dios griego el basilisco se había ido a otro pueblo, pasaron los años el dios griego empezó a decirme que no quería ir a esa casa, esa noche que salimos, tuvimos relaciones, me dijo, busca una casa, extraño la cama, desde esa noche él se fue alejando, yo no quería mudarme, la casa de al lado la vendieron, la señora me dijo, me voy, estoy cansada de oír las groserías de esas putas, rebelate, no dejes que te insulten así esas vagas, pensé, el dios griego sentía la presencia del basilisco porque él había regresado a buscar casa, porque regresó a decirme adiós en silencio, a pie, no llegó en el carro, yo lo había visto unos días antes que se mudara, ese día sentí escalofríos, pensé qué tristeza, esa mierda es para mí, ay, extrañé a mi dios griego en la cama.

El reloj no existe en las horas felices

El reloj no existe en las horas felices, yo nunca fui feliz me hice mujer antes de tiempo, yo en mi alma llevaba el recuerdo de una traición, yo me vengué, pero a qué precio, solo soledad me quedó.

El destino

Aquel día que me casé con el Basilisco, ese día morí en vida, las hienas que vivían conmigo se unieron con él para atacarme, me quedé desnuda, le pregunto a la vida que les hizo esta alma maldita a esos seres para vivir así bajo sus patas, no puedo seguir escribiendo, me siento como sostenida por hilos invisibles, sola en el mundo mirando un cielo que es extraño para mí, no me parece el mismo aunque vivo en este holocausto no tengo miedo, cuando uno pierde todo hasta el miedo se pierde, 
no extraño nada de lo que perdí, siento un gran vacío, solo el maldito reloj que no se detiene.

viernes, 15 de marzo de 2019

El barco navegando



Por qué sigo tus pasos si solo me enredo en tus brazos, el barco de papel navega en el mar de mis anhelos sin parar, cierro los ojos y sigue el barco navegando.

Ocaso

Las gaviotas vuelan hacia el mar, horizontes deshabitados de ausencias, pasó en el tren, escucho el rugir del mar alejandome hacia el camino de la poesía, el mar besa la tierra, el tren se aleja, miro a lo lejos el mar, 
el barco se va, nunca he amado, pero veo un barco o un avión partir y se me encoge mi corazón, pienso en esos seres que se aman y se separan.

Despojos de lo que fue mi vida.

Tiempo que me dejas sabor a tristeza, un vacío lleno de ausencias, en las alas del crepúsculo se va yendo mi vida, se muere mi esperanza en los secos labios del ocaso, hoy la realidad se hizo presente en mi vida, la vida transita sin premura solo yo y ella
camino por la rosaleda en este adormecido día 
lágrimas de tristezas me dejó tu olvido, miro que en mi presente solo quedan despojos de lo que fue mi vida.

Mis lágrimas secretas.

Perdida en la tormenta de tu voz que me embrujó
con tus besos, descubrí que se puede tocar el cielo con los ojos cerrados, hoy estás aquí frente a mí, yo frente a ti viendonos a los ojos, muy pronto has de regresar, yo me sentaré a esperarte, 
páginas sueltas de un poeta que sueña con volver el tiempo atrás, luces que se apagan suspirando
oscureciendo mis lágrimas secretas.

jueves, 14 de marzo de 2019

Si pudiera levantar mi amor montarlo

Si pudiera levantar mi amor montarlo en una nube y que me lleve dónde estás, estoy cansada de vivir a medias, 
mis lágrimas se congelan, 
la nube va llegando al horizonte sin llevarse mi deseo, podrá mi alma llevarte mi amor a ese lugar lejano, podra llegar mi pensamiento a ese lugar tan lejano, ¿tú lees mis poemas desde ese lugar descocido?

Tu imagen que clavé

Tu imagen que clavé en el cielo con un poema, volverás cómo vuelven a sus nidos las aves que se aman para siempre, qué placer volver a acariciarte dicen mis manos, yo simple mortal, humilde poeta, te amo, cómo dejar de soñarte, de pensarte, 
déjame morir en tus brazos, 
mi cuerpo te evoca, mis labios piden a gritos tus besos, en mi alma quedaron destellos de ese amor que jamás se fue y hoy es tu voz que vuelve a mí en esta tarde gris.