En la ciudad del olvido brindo por las personas que me olvidaron, el
tiempo es humo, hay personas que se cuelan por la tristeza, el tiempo es
incierto, yo sedienta de amor lloro y brindo por mí en esta tarde
lúgubre y sombría, quiero arrancarle un poema a esta nostalgia que me
abraza, brindo por mi olvido, mis días y mis noches van tras de tu
recuerdo.
domingo, 5 de marzo de 2017
Culpables.
Se retuercen mis ganas de verte, si supieras lo mucho que te extraño, mi
alma poeta trata de olvidarte y escribe, aparta los truenos y
relámpagos, quiero tu abrazo, un arrullo con tus besos en la alborada,
cómo culpar al tiempo de lo ocurrido, si fuimos culpables de nuestro
vivir infeliz.
Otros.
La vida pasó veloz ante mis ojos dormidos al mundo, pero despiertos para
otros mundos irreales, quisiera volver el tiempo atrás, por qué me
dormí, por qué dejé que ciegos me guiaran por los caminos de la vida,
las almas se arrepentirán del mal que han hecho, no soy capaz de tanta
maldad, lloro en las galerías secretas de mi alma lo que perdí.
Latidos,
Hoy llego muy silenciosa la culpa, latidos que recogen profundas
emociones, qué cosas tiene la vida, tú ahora me clavas la espada donde
más me duele, yo pequé por pendeja, cuando a ti te llegue el tiempo y
veas lo que estás haciendo deseo que no sea muy tarde.
sábado, 4 de marzo de 2017
Arenas.
Camino sobre las arenas del pasado y el viento en su paso las alborota y
me caen encima, solo cuando muera dejara de seguirme mis culpas, que
corren atormentándome.
Como.
Cómo dejarte ir de mis recuerdos, cómo dejarte ir de mis deseos, cómo
dejarte ir de mis sueños, cómo dejarte ir de mi piel, si aún están tus
caricias palpitantes en ella, cómo dejarte ir de mis labios si aún
quedan tus besos de fuego, que aún me queman y me hacen estremecer.
Asoman.
Necesito hallar la distancia en un viaje fugaz a lo infinito, las flores
silvestres vanidosas se asoman al espejo del rio, un rio de tiempo, por
mis sienes pasó la noche, me llama con alaridos de silencio, vengo de
largos caminos con silencios adormecidos, quién puede oírme quejarme,
hojas deseando al viento urgente.
Empañado.
Contemplo el agitado mar y el revoloteo de las gaviotas, las palmeras
meciéndose al ritmo del viento, oigo el susurro del viento y voces que
vienen de la lejanía, sobre un vidrio empañado escribo, contemplé en
calma el paisaje oscuro de tu mirada y el silencio de nubes negras que
volaban como en procesión, encendiando el recuerdo grabado en tu alma y
rompían en truenos escalofriantes, que sombría es el eco de tu voz en mi
memoria, tantas cosas vividas que perturban mi alma, mi tristeza está
escribiendo, vacíos van quedando mis espacios para llenarlos con la
consecuencias de mi mal proceder.
la tristeza disfrazada de tímidos intentos de huir. pero el miedo me paralizó.
la tristeza disfrazada de tímidos intentos de huir. pero el miedo me paralizó.
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