lunes, 1 de septiembre de 2014

El mundo recorro en un momento, estoy aquí, acá, allá, el viento me lleva y mientras viajamos me susurra quedito lo que voy a escribir eso que te gustó me contó el viento.


Mi alma se consume de dolor por tu desdén, mi corazón me duele tanto que siento que va a estallar, mis ojos anegados de tanto llorar por tu ausencia, mis oídos no quieren oír que me digas que no me quieres, mi boca con esa mueca de amargura, por no poder decirte te amo, mi cuerpo encorvado por el peso de la cruz que llevo acuestas, solo te pido que me crucifiques.

¿Que pasaría si el sol no saliese? La luna estaría tan triste como yo.


Un dia te vi y desde ese momento mi vida cambio, mi juventud terminó desde que conocí lo que es la vida, me sentí despreciada en ese momento, como una sombra me sigue la experiencia y me va diciendo que va sucediendo, hay veces que no quise conocerte tan temprano experiencia.


Que sea menos orgullosa y que algun dia has de verme arrodillada pidiendote amor, no me hagas reir, ni a ti te lo pediria, ni tu puedes darmelo.


Esta noche estrellada contaré las estrellas una por una, les contaré mis penas y les diré que por ti muero.

El domador

Es mediodía todos descansan, el silencio es roto por el canto de los gallos y el cacarear de las gallinas, voy a ducharme y desde la ventana del baño veo que llueve en las montañas, me pongo una bata, salgo y corro hacia la cocina, tomo café y abro la puerta que da al patio, la lluvia llegó, las gallinas y gallos se alborotan van a su gallinero, lucero relincha me acerco al establo y está un hombre, lo detallo y pienso —fina estampa parece un actor— me saluda y me dice que es el domador, cuando le doy la mano, veo que tengo la bata pegada al cuerpo, salgo corriendo y en mi camino se atraviesa un sapo, llego a la cocina. —Petra ¿Por qué no me dijiste? Que estaba ese señor en el establo— le digo. —Porque estoy pendiente que no se me queme el arroz con coco— me respondió.


Recorriste el mundo y pensaste que estaba como Penelope tejiendo esperandote ¡Te equivocaste!

Soñe que volvias a mí, que triste fue el despertar, queria seguir viendote, amandote, deseo que ese sueño se haga realidad y jamas separarnos.


Las experiencias son indispensables para la purificación del alma, por muy duras que parezcan, cada quien lleva su cruz acuestas, con esto te quiero decir, que no es necesario estar en una guerra para sentir el sufrimiento, como tampoco es necesario vivir en un palacio para experimentar la felicidad. Fe, animo.