Con el tiempo aprendí a sanar mis heridas, cosí mis heridas con hilos de oro, nadie más me hirió, aprendí a esquivar los golpes de la vida y de la gente, nadie me hirió, nadie me hirió con su abandono porque el que se va que se vaya y que le vaya bien, a nadie extrañé, ni a mi madre, a nadie espero, nada me duele.
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