El tiempo despiadado te arrancó de mis brazos, me dejó abandonada en medio de una tormenta despiadada que azotó a mi alma, la poesía me salvó de la corrientes turbulentes que llevaban mi cuerpo flotando a la deriva, ella se dio cuenta de que me gusta escribir, me dio una pluma y me dijo, ¡escribe! Me ha salvado hasta de mí misma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario