Las rosas desoladas, las horas que se van nunca volverán, tu adiós se me clava en mi pecho. ¡Cobarde! Ese día que te entregué mi arma, te dije, no quiero que mueras, quiero que vivas bastante para que pagues el mal que me has hecho. Amor cuidado con la vida, el río se detiene y entra en el silencio, camino para asirme en las ramas del olvido, lluvia que no moja, es la poesía el rayo que enciende mis sentidos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario