miércoles, 27 de febrero de 2019

,La libreria

Después que me dio el sarampión una tarde salí a una librería que estaba al lado, cuando entré en ella me vi en las vidrieras y un espejo me enamoré de mí como Narciso, trece años que se amoldaron a mi talle, 
una hembra que nació para el placer, el señor dueño de la librería estaba asombrado por lo linda que estaba, al frente de mi casa había un negocio, salía me seguían los hombres, dormíamos en un cuarto que tenía una ventana alta una prima y yo, los hombres me dejaban chocolates, dulces en la ventana, una noche abrí la ventana y vi que el marido de una de las que me acompañaban me dejó una bolsa de dulces, le dije a mi prima, cuidado si lo sabe, ella me mata, todas las chicas de mi edad querían matarme porque los novios se las pasaban en el negocio, un amigo de mis primos me decía que se iban juntar y me iban a caer encima, me llamaban la tetona, yo solo me reía, hasta las hijas del gobernador me odiaban, una tarde vino mi amigo, me contó que estaba en un club y que un hombre estaba diciendo que él fue mi primer hombre, mi amigo le dijo, si eso es verdad te tienes que casar con ella, porque yo la defiendo, voy a preguntarle, mi amigo me preguntó le respondí que no, mi amigo se regresó y el hombre le confesó que me amaba, se hicieron amigos y cuando me vio de tacones, vestida como una mujer me dijo, ¿Morella quieres ser mi novia? Le respondí, ¡no! Y las viejas falta de hombre me decían en mi cara ¡qué fea eres!

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