Tu boca nunca me nombrará, como ágil tejedora atrapo las letras, escribo para acallar los gritos de mi alma que te llama, pero se posa la nostalgia en mí y entran los recuerdos, aunque brilla el sol afuera aquí, dentro de mí llueve a cántaros y un cortejo de nubes negras pasan por el cielo de mi alma llorando por mí, yo no sé llorar.

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