Aquella madrugada le dije a mi amante, si aparece una mujer no nos veremos más en esta vida, él me dijo, eso no va a pasar yo soy tuyo, me vestí, me salí del hotel, cuando salí me di cuenta que eran las cuatro y media, caminé por esas calles solitarias hasta la estación, esto lo cuento para que vean que no hay casualidad, la semana siguiente llego al lugar de la cita, él me dice, vamos, se levantó de la silla, pero yo vi algo raro, como si había algo entre los dos, le dije, me voy, él se sentó, me dijo, esperate un momento, se tomó un café y salimos del café, apareció la mujer, yo solo vi un halo de luz, ella le dijo, te espero en mi casa, me acompañó hasta la estación, me quedé callada, me fui, a la siguiente semana me llamó, fui, le dije, Judas, le dijiste a tu mujer que no me conoces, cuando llores por mí no me llames, que yo no te conozco, así pasó, se murió, penó tres meses, yo pensaba, qué había entre los dos, hay alguien entre los dos, un amigo me llamó y me dijo, Morella, qué estás preguntando, porque me dijeron que sí.

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