Anoche soñé que cerré la puerta del cuarto, la dejo abierta porque está temblando y cuando regresé a mi cama estaba aquel que nunca me olvidó, yo me acosté a su lado, recliné mi cabeza en su pecho, toqué su franela blanca como tantas veces lo hice, le pregunté, ¿regresaste porque sabes que estoy triste? Me pegué más a él y me dormí, fue tan real ese sueño.

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