Hay que aprender a pensar y dejar de pensar, cuanto silencio oculta mi corazón,
revoloteabas a mi alrededor como abeja sobre la corola de la soberbia flor para pisotearla, sin saber que la soberbia flor te iba a aplastar junto a tu amor y un día no lejano lloraste por la flor soberbia y te inmortalicé en mis poemas con mi desprecio.

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