Nada detiene el río de mis manos para escribirte, no sé cuando prendiste la primera llama en las profundidades de mi corazón, cuántos poemas se quedan en un mar de olvido, cuántos versos se quedan náufragos sin dueños, cuántas rimas abandonadas en el ocaso,
mis manos no se cansan de escribirte, amor mío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario