Vagando en el silencio sepulcral de la noche,
a veces me arrojo al tiempo, la luz se desvanece ante mi vista,
penumbras que acongojan a mi alma, el aire tibio me trae el perfume de las rosas, evoco tiempos pasados, la niña que caminaba con los zapatos altos de su madre por el patio, el gato, el día que se fue del lado de su madre que no se despidió de ella y jamás volvio con ella.

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