Sentí helarse la sangre al ver tu sonrisa burlona,
jamás te imaginaste que estaríamos frente a frente los dos, ese día me dijiste eres mía, que sorpresas da la vida, viste el mal del otro, pero el tuyo no, fuiste recogiendo tus pasos a ver tu maldad, lloraste por mí,
deseabas volver a verme, para qué ya yo vi lo que deseé con toda el alma, que te fuiste amandome,
con el dolor de no decirme, ¡te amo! Tantas noches durmiendo con tu enemiga, noches de placer, qué sorpresas dio la vida.

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