Siempre traté de huir de las aventuras que me ponía la vida enfrente, pero volvía y las enfrentaba, se detiene el río de palabras,
miro al cielo, todas las puertas están cerradas para mí, me acerqué a una puerta por una rendija me asomé, la luz del olvido me cegó, con mis manos vacías como el eco de un adiós mis ojos lloraron.

No hay comentarios:
Publicar un comentario