Mis ojos caminan por ese día en que la vida me puso frente a frente a ese hombre que un día lo vi pasar y me dejó una estela de odio que me hizo temblar, la vida me envía a el ruedo para torear al torero sin capote al instante comprendí que al torero no le gustan las mujeres, no sabía que hacer con él, me preguntaba por qué me odia tanto, sentía que yo no había tenido una relación amarosa con él, un día conoci a un cuñado de un familiar, ambos nos veíamos no sé por qué empecé a sospechar que él sabía de la casa con la que soñaba y así fue, por él me la dieron y el torero y yo saldamos la deuda, murio en la casa donde me encerró, sus ultima palabras fueron, te quiero y yo le dije yo también te quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario