Es que a mí no se da bien el olvido, a dónde quedaron esos te quiero que nunca me dijiste, pero en esos momentos de agonía me querías, decirme floreceran en un jardín lejano de las palabras, desnudando el alma en llantos, despierto en la madrugada, irrumpe el frío de tu ausencia, el frío entumece mis dedos mientras el viento se lleva mi llanto.

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