Tu sembraste en mi alma la flor del desencanto, ni un cariño tuve de ti, hasta las rocas necesitan cariño, el viento las acaricia, olvida lo que te quise,
recuerda que la mano que sembró el desencanto en mí también lo sembró en ti y va creciendo lentamente hasta que se haga un árbol que no puedas con él.
recuerda que la mano que sembró el desencanto en mí también lo sembró en ti y va creciendo lentamente hasta que se haga un árbol que no puedas con él.

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