Yo creo que este mundo es el infierno, en esta mierda no se salva ni las almas de niños inocentes, yo recuerdo aquel día que vi a un niño pedir comida y las hienas que lo veían se reían, yo tenía siete años, me sentí como que la vida me decía, ve, oye, ¡Maldita!
Nunca dije, tengo hambre, fui la acompañante de todas las vagas aparentando ser santas, me levantaba sin tomar café, así seguí hasta el siguiente día, el que tiene que vivir, vive, la vida puso a mi lado una copa llena de resentimiento, rencor, pero no me la tomé.

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