Esa tarde fuiste a restregarme en mi cara tu felicidad, viste mi realidad, vistes la maldad de otros, no la tuya, sin saber que la vida te había sentenciado a que me pagaras una por una las que me debías, me dijo te llamo, le respondí, no me llames por lo que va a pasar, la vida no quiso que lo viera morir, sí me llamó, las almas se comunican.

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