Hay cosas que el alma jamás puede olvidar, me dieron a libar veneno, ahora me asfixia. ¡Malditos! ¡Malditas! Una madrugada tuve que tomar manzanilla con aceite si no lo hago me muero, desde que llegué a este infierno he sentido los ojos acusadores encima de mí criticando todo lo que hago, todo el veneno que me dieron en recompensa doy.

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