Aquel que me dijo, no me culpes, culpa al destino, aquel que me dijo, no me culpes, llegaste tarde a mi vida, le respondí, no es mi culpa que ha entrado este amor prohido en mi alma, no hay fuerza en el mundo que pueda prohibirme que te quiera, hoy la tristeza no cabe, en el fondo en mi dolor otros brazos me estrechan y mi mente contigo.

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