lunes, 13 de agosto de 2018

Almas

Tus palabras eran una daga clavada en mi alma, nadie me defendió, agua que no has de beber déjala que corra, vas hablando de mí, pero estás pegado a mí como una pulga, sus ojos eran un lago profundo tenebroso que no podía mirar, un día me dijeron, te miró con amor, me devolví pensé, ya llegó el perdón a nuestras almas.

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