Sentada a la vera de un camino solitario mientras la brisa mueve mis cabellos, mis ojos observan una carreta que viene a los lejos, oigo a lo lejos el murmullo de un río,
una linda mariposa vuela de unas flores silvestres a mi brazo, veo que la carreta se está acercando a donde estoy sentada, de un salto se bajó el señor de la carreta, con una sonrisa llegó a mi lado, me dijo vamos a dar un paseo, le respondí, vamos, nos montamos en la carreta empezamos a andar, el señor me dijo, sé que sabes como han engañado, le respondí, así es, nunca me han engañado, seguimos hablando, le dije, sigamos descubriendo las huellas en el barro.

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