miércoles, 25 de abril de 2018

Yo

Desde el alero de mi alma te escribo acurrucada como una ave herida, te extraño, me desespera el tiempo que pasa sin volver atrás, danzan las ramas de mi soledad y el silencio me grita, ¡pendeja! De qué te quejas, lo tuviste todo y no lo apresiaste.

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