Busco tu luz en la penumbra, dejaste tus caricias bordadas en mi piel, tu amor se desvacece de mis manos como la arena entre mis dedos,
cuando el viento te susurre mi nombre y sientas la necesidad de mis caricias sentiras las huellas palpables de este amor que dejaste en el olvido,
cuando la soledad te aprisione no vengas a buscarme, ya te perdoné, yo no soy Dios para seguir perdonarte. Adios.

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