El mar embravecido, la noche silenciosa esconde la magia del mar, pensamientos desordenados, en el baúl de las letras me refugio en la cabaña de mi corazón de las miradas que hieren,
llueve no sé si es fuera o dentro de mí, qué largo y sombrío este sendero, su aroma estaba en mi alcoba, cuando ya no sirven las palabras no queda nada que decir.

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