Llegué y toqué tu corazón buscando cobijo y un lecho para descansar, estaba cansada de las huidas, vivía en una eterna guerra, quería que tú me protegieras de mi desventura, estoy aprendiendo a sacudirme los recuerdos
agradezco la soledad que heredé, sin ella no sería la fortaleza que soy, que avezado es el tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario