Las rosas desoladas, las horas que se van nunca volverán, tu adiós se me clava en mi pecho. ¡Cobarde! Ese día que te entregué mi arma, te dije, no quiero que mueras, quiero que vivas bastante para que pagues el mal que me has hecho, calla corazón, yo te dije que ese amor era tu perdición, calla corazón.

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