Empieza el olvido, hacerme invisible, me dijeron que zurcen alas rotas,
ay, no lo sabía, en un taller de duendes, afuera las hienas ríen,
dibujando el paisaje en crudo, mis ojos parecen vendados, yo no puedo
hacer nada, mi amor se volvió llanto que camina entre penumbras.

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