El polvo del olvido cae, es inevitable y se lleva eso que creí que era
mío, pero no se lleva este dolor en mi alma, voy vagando con los
grilletes de la culpa, las animas indiferentes me siguen en las
madrugadas herida por la tristeza y la distancia, no puedo decir que te
extraño, ya no sé que siento y los grilletes no me dejan ni pensar.

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