Tú eres el único pecado que me llevó al paraíso, si algo hice mal aún no
lo comprendo, mi triste orilla, mis manos cargadas de letras para
acallar a mis demonios, añejas las tristezas se pierden entre suspiros,
mi alma se agita en mis silencios y tú te pierdes en el jardín de tu
extravío.

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